“Amapá es el estado más preservado de Brasil, estamos preocupados por preservar la selva, pero también por desarrollar el estado”. Lo que parece la declaración de algún funcionario de gobierno es el parecer de Luis Ferreira, un taxista de Macapá, capital del estado de Amapá, un paraíso ecológico que se mantiene intacto a la intervención del hombre.
Ubicado en el extremo norte de Brasil y rodeado por el río Amazonas y el Océano Atlántico, el estado de Amapá (que en lengua tupí significa la “tierra que acaba”, es probablemente el único territorio del país que conserva prácticamente intacta su enorme diversidad biológica. Solo el 1% de su selva amazónica, que cubre el 70% del Estado (140.276 km2), ha sido urbanizada o devastada.
Desde hace seis años, la organización no gubernamental Conservation International, en colaboración con las autoridades de Amapá, está desarrollando el Corredor de la Biodiversidad, uno de las iniciativas de conservación más innovadoras del planeta, que comprende 12 áreas protegidas y cinco territorios indígenas extendidas a lo largo de 10 millones de hectáreas.
Así, las areas protegidas en esa región no se consideran como obstáculos sino mas bien como un componente fundamental para asegurar la sostenibilidad de la economía local. El propósito es fomentar, en el largo plazo, una economía sólida basada en el ecoturismo y el uso sostenible de los recursos naturales.
Seis años después de su creación, el Corredor de Amapá tiene muchos éxitos para compartir con el mundo. Las expediciones de campo han permitido recoger mucha información sobre la sociedad y el medio ambiente en la región, descubrir nuevas especies y perfeccionar una estrategia de conservación que puede ser replicada con éxito en otros lugares del mundo.
Enlaces: Conservation International (Información Amapá)


