Es inevitable. Los músculos se debilitan. La vista y el oído decaen. Nos arrugamos y encorvamos. Caminamos más lent y sentimos dolores en partes de nuestro cuerpo a las que nunca habíamos prestado atención. Nos ponemos viejos.
Pero la realidad no es tan miserable como aparenta. Una extensa investigación llevada a cabo por Gallup demostró que, en casi todos los parámetros, las personas son más felices a medida que se hacen más viejos. Y los investigadores no están seguros de las razones.
A través de una encuesta telefónica, realizada en 2008, que cubrió a más de 340 mil personas de 18 a 85 años, se preguntó acerca de la edad, el sexo, hechos actuales, finanzas personales, salud y otros temas.
Los resultados, publicados por la Academia Nacional de Ciencias, indica que, en general, la gente empieza a sentirse bien consigo mismo a los 18 años y luego, aparentemente, la vida empieza a lanzar sus dardos. Se sienten peor hasta que cumplen 50 y a partir de ahí, la tendencia se revierte drásticamente y cuando llegan a los 85, se sienten satisfechos como nunca antes.
Los expertos están impresionados -y en cierta forma desconcertados- con los resultados del estudio. Esta tendencia se puede deber a las influencias del medio, cambios psicológicos o biológicos que afectan la forma de ver la vida. En todo caso, el estudio no fue diseñado para elaborar respuestas sobre qué es lo que hace feliz a las personas. Hay cuatro factores que tienen influencia: el sexo del entrevistado, si está solo o en pareja, si tiene hijos en la casa y si tiene un empleo. Pero tampoco reflejan una gran diferencia.
Por lo tanto, hay consuelo para quienes tienen menos de 50 años y se sienten algo deprimidos. La perspectiva puede ser algo oscura por ahora, pero piensa: ¡te estás poniendo viejo!
Enlace: (NY Times)

