Un equipo internacional de ocho científicos ha establecido nueve fronteras planetarias que la humanidad debiera respetar para evitar desequilibrios de consecuencias insospechadas en el medio ambiente. Se trata de procesos naturales que son cruciales para la estabilidad del planeta y que sufren el impacto de las actividades del hombre desde el inicio de la Revolución Industrial.
Las nueve fronteras son el cambio climático, la pérdida de biodiversidad, la interferencia en los ciclos del nitrógeno y el fósforo, la reducción del ozono atmosférico, la acidificación de los océanos, el consumo de agua dulce, el cambio en el uso de la tierra, la polución química y la carga de aerosoles en la atmósfera.
Según un estudio publicado por la revista Nature, a pesar que la Tierra ha pasado por varias etapas de cambio significativo, se ha mantenido inusualmente estable por los últimos 10 mil años. Este periodo de estabilidad, denominado Holoceno, ha sido testigo del nacimiento y florecimiento de muchas civilizaciones.
Hoy día, esa estabilidad está bajo amenaza. Con el inicio de la Revolución Industrial, a mediados del siglo XIX, ha comenzado una nueva era, el Antropoceno, en el que las acciones humanas han propiciado cambios ambientales, cuyas consecuencias pueden ser catastróficas para la humanidad. Es decir, la creciente dependencia de los combustibles fósiles y la industrialización de la agricultura están dañando los sistemas que mantienen al planeta en el Holoceno. Los resultados pueden ser irreversibles y el abrupto cambio climático puede ser contradictorio al desarrollo de la humanidad.
De acuerdo con el estudio, el cambio climático, la pérdida de biodiversidad y la intervención en el ciclo del nitrógeno son los tres procesos que han superado los umbrales definidos por los científicos y constituyen un potencial peligro para la ocurrencia de cambios irreversibles en los ecosistemas.
A pesar que estas fronteras se describen de manera separada y para fines cuantitativos, están estrechamente relacionadas. La transgresión de una de estas fronteras ambientales pone en serio riesgo a las otras. Por ejemplo, el uso indiscriminado de tierras en el Amazonas puede influenciar tener efecto en la disponibilidad de agua dulce en lugares tan remotos como el Tibet. La frontera del cambio climático depende de mantenerse dentro de los límites del uso de agua dulce, suelos, aerosoles, nitrógeno-fósforo, océano y estratósfera.
Aunque queda mucho por investigar, existe suficiente evidencia para afirmar que si no se exceden estas fronteras, la humanidad contará con libertad para continuar avanzando en el desarrollo social y económico.
Enlaces: Estudio Revista Nature (Noticia La Tercera)

