Acaso el primer modo de comunicación, la risa es primordial para establecer relaciones con el prójimo. Los simios ríen, al igual que los perros y las ratas. De hecho, los bebés ríen mucho antes de hablar. Actualmente, la risa es un objeto de estudio que los expertos tratan de descifrar ya que, a diferencia de lo que la mayoría cree, menos del 15 por ciento de las veces, responde a algo gracioso.
Varias investigaciones indican que la sonrisa sería algo forzado, motivada por situaciones sociales o características personales. Según el doctor Robert Provine, neurólogo de la Universidad de Maryland, se trata de un comportamiento natural y a veces involuntario, pero ante todo un acto social.
Además, en todos los idiomas se ríe igual, es decir, todos comprenden cuando un chino, un árabe o un español está riendo. Además, los sordos se ríen sin oír y la gente que dialoga por medio de su teléfono se ríe sin ver, lo que ilustra que la risa no depende de un solo sentido sino de la interacción social.
Pese a ser profundamente social, la risa no es exclusivamente humana. Los chimpancés se hacen cosquillas unos a otros y se ríen cuando otro finge hacérselas a ellos. Y algunas investigaciones en ratas, han descubierto que también se ríen liberando una sustancia química parecida a la insulina, que actúa como antidepresivo y reduce la ansiedad. Lo mismo ocurriría con los seres humanos.
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