Según un estudio conducido para el Colegio Médico de Winsconsin, los enfermos del corazón que practican la meditación trascendental pueden reducir en casi 50% su riesgo de sufrir infartos, derrames cerebrales o muerte.
Esa es la conclusión después de nueve años de análisis a un grupo de 201 individuos con un promedio de edad de 59 años y que sufrían de arteroesclerosis. Fueron divididos en dos grupos, y los que estaban asignados a meditar diariamente además de tomar sus medicamentos y ser atendidos regularmente por un doctor, lograron reducir los riesgos de un infarto en 47%. Además, los investigadores confirmaron que la presión arterial y los niveles de estrés también habían disminuido.
A su vez, otro estudio en Roma detectó que los pacientes con un fuerte apego a la fe y que habían sufrido un derrame cerebral, tienen menos estrés que muchas veces complica la recuperación y empeora los resultados de la rehabilitación. La investigación, efectuada en Roma, indica que hay una fuerte correlación entre fuertes creencias espirituales y religiosas, con menores índices de ansiedad y depresión. Los resultados sugieren que la fe religiosa influye en la capacidad del individuo de enfrentar un ataque cerebral y protege contra la tensión.
“Se debe considerar las necesidades religiosas y espirituales de cada paciente”, dice el doctor Salvatore Giaquinto, director del Centro de Rehabilitación de San Rafael Pisana, en Roma. Indica que estas necesidades deben tomarse en cuenta con delicadeza y compasión por todo el equipo médico que atiende al enfermo y que las terapias de rehabilitación deben considerar un mecanismo para asistir al paciente a través de recursos pastorales.
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