Dicen que de aquí partió todo. Es acaso la piedra angular, la inspiración de “El Secreto” y otros tantos libros, películas, ensayos y conferencias que forman parte del cambio en los paradigmas sobre la conciencia y el ser individual. Se trata de la ley de la atracción o las enseñanzas de Abraham, impartidas por el matrimonio compuesto por Esther y Jerry Hicks.
Desde 1986, la pareja se ha dedicado a divulgar, a través de talleres y seminarios, las conversaciones que Esther sostiene con un grupo de maestros espirituales a quienes denomina Abraham, y que depositan en ella las premisas para alcanzar la felicidad plena. “La base de tu vida es la libertad. El propósito de tu vida es la felicidad”, es una de las enseñanzas fundamentales de Abraham. “Atraemos para sí la esencia de lo que estamos hechos”, dice otra premisa que es el cimiento de la Ley de Atracción.
Abraham, que se ha descrito a si mismo como una conciencia de grupo proveniente de una dimensión intangible, se manifiesta a través de Ester compartiendo mensajes de sabiduría que luego son transmitidos a los demás como un el mapa que lleva al tesoro de la felicidad. La pareja comenzó hace más de veinte años con meditaciones diarias. Después de nueve meses, convocado por la curiosidad de Jerry y la receptividad de Esther, Abraham comenzó a expresarse.
Desde entonces, Jerry escribe todas y cada una de las palabras que Esther repite a nombre de Abraham. ”Somos lo que tu eres. Tu eres la expresión máxima de nuestro ser. Somos lo que yace en el corazón de todas las religiones”, ha dicho Abraham.
Un CD de 70 minutos, los libros “Pide y se te dará” y “La Ley de la Atracción”, y los talleres son los pasos que pueden llevarte a conseguir una vida con felicidad en abundancia. Ahora, los autores han lanzado un nuevo libro llamado “Manifiesta tus deseos”, con 365 consejos -uno para inspirar cada día del año- destinado a impulsar la voluntad personal para forjar el propio destino.
Los autores remarcan el hecho de que el bienestar está siempre esperando a la puerta de quien lo desea, lo busca y trabaja por él y llevan permanentemente a cuestionarte si sabes quién eres como para saber qué deseas. “La verdad es que las palabras no enseñan. El verdadero conocimiento procede de la experiencia de vuestra propia vida”, dicen.

