Es una tradición que tiene más de un siglo. Cada fin de año, desde mediados de diciembre hasta la primera semana de enero, observadores de aves en los Estados Unidos salen cada noche, poco antes del amanecer para avistar y hacer un recuento de nuevas especies, con el auspicio de la Audubon National Society. La práctica cuenta con la participación de unos 55 mil observadores en todo el hemisferio y ya se ha extendido a otros países en Centro y Sudamérica.
Los científicos reciben la información de los observadores para comprender mejor a las aves y su comportamiento y tomar acciones para protegerlas. El Conteo Navideño de Aves (Christmas Bird Count) comenzó en 1900 cuando el precursor de Audubon, Frank Chapman, propuso un estilo de “caza” alternativo formando equipos para identificar, contar y registrar pájaros, y que con el tiempo se convirtió en un instrumento y recurso indispensable para la conservación.
En sus casi 100 años de historia, los observadores no sólo han contribuido a identificar nuevas aves sino que han sido testigos de historias de éxito como la recuperación de la Aguila Calva y el Pelícano Café. Es una práctica comunitaria y familiar, en la que participan grupos que cuenten con al menos un experto avistador de aves, que deambula por un radio de 24 kilómetros y registra sus avistamiento que son comunicados a un compilador. “Todos los que participan juegan un rol crítico en llamar la atención sobre la necesidad de conservación de las aves”, dice Tom Bancroft, Científico Jefe de la Sociedad Audubon.
Enlace: National Audubon Society (Noticia La Tercera)

